Los guardianes de nuestras células
El proceso de envejecimiento es intrínseco a la vida y está relacionado con una serie de factores genéticos y ambientales. Uno de los principales actores involucrados en el envejecimiento es el estrés oxidativo, que se produce cuando hay un desequilibrio entre la producción de radicales libres y la capacidad del cuerpo para neutralizarlos con antioxidantes. A medida que envejecemos, nuestros sistemas antioxidantes naturales pueden volverse menos eficientes, lo que lleva a un mayor estrés oxidativo y daño celular.
El estrés oxidativo puede acelerar el envejecimiento al contribuir a la degeneración de los tejidos y el deterioro de las funciones celulares relacionadas con la edad, por ello, hay que tratar de contrarrestar el estrés oxidativo y fortalecer los mecanismos de defensa antioxidante de la piel para mantener su calidad y juventud.
Los antioxidantes clave para regenerar la piel incluyen:
La Vitamina C (Tocoferol), es uno de los antioxidantes más potentes para iluminar la piel, aumentar la firmeza y estimular la producción de colágeno así como para reducir las manchas.
La Vitamina E, nos protege de los efectos negativos de los rayos solares y mejora y repara la barrera cutánea, acelerando la renovación celular.
La Niacinamida (Vitamina B3), mejora la elasticidad y el nivel lipídico de la piel.
El Ácido Alfa-Lipoico (ALA), un potente antioxidante que combate radicales libres en el interior y exterior de las células, siendo especialmente útil para mejorar la firmeza y las ojeras.
La Vitamina A (Retinol), estimula el colágeno, reduce arrugas y mejora la textura de la piel.
El Resveratrol, un antioxidante que combate los signos del envejecimiento y reduce la inflamación
El Ácido Ferúlico, aumenta la eficacia de otros antioxidantes como las vitaminas C y E, ofreciendo protección contra los rayos UV
Los Carotenoides, Pigmentos naturales que protegen del estrés oxidativo y se convierten en Vitamina A.